Baterías en lugar de generadores diésel: la Guardia Costera acelera la transición energética de los barcos italianos

La transición energética en el sector marítimo ha entrado en una nueva fase en Italia. Aproximadamente un año después de la primera medida mediante la cual el Mando General de las Autoridades Portuarias – Guardia Costera, en su calidad de administración competente en materia de seguridad marítima, autorizó el uso de baterías para sustituir a los generadores diésel tradicionales a bordo de un buque con pabellón italiano, la valoración de la iniciativa se considera positiva. De hecho, la experiencia adquirida ha permitido comprobar sobre el terreno que es factible utilizar sistemas de almacenamiento de energía sin dejar de mantener unos niveles de seguridad adecuados. Esto supone un hito importante para un sector náutico que tiene la misión de reducir progresivamente su consumo de combustible y sus emisiones, además de integrar nuevas tecnologías energéticas. El hecho de que una autoridad pública también haya emprendido este camino significa que es algo esencial para todo el sector marítimo.

La Guardia Costera es el primer ejemplo italiano de transición energética en el sector público

La autorización concedida el pasado mes de febrero supone un precedente importante para la flota con pabellón italiano. El objetivo de la Guardia Costera era doble: fomentar la introducción de tecnología con un menor impacto medioambiental y, al mismo tiempo, garantizar que el uso de baterías no supusiera una reducción de los estándares de seguridad. Por eso, se siguió el principio de equivalencia: un sistema energético innovador debe garantizar un nivel de seguridad al menos comparable al que ofrecen las soluciones convencionales.

Guardia Costera

Un año después, la experiencia se considera positiva tanto desde el punto de vista medioambiental como en materia de seguridad, lo que allana el camino para la posible aplicación de esta tecnología a otros buques.

Una nueva frontera para la propulsión y la generación de energía

El uso de baterías no se limita exclusivamente a la propulsión eléctrica. En este caso, la tecnología se utiliza para sustituir a los generadores diésel que se emplean tradicionalmente para generar electricidad a bordo. La ventaja potencial resulta especialmente atractiva durante las fases en las que un barco necesita energía, pero no es necesario que los motores principales estén en marcha. El almacenamiento de energía puede, de hecho, reducir o eliminar la dependencia de los generadores térmicos, con efectos positivos en el consumo de combustible, las emisiones locales y los niveles de ruido. Para los barcos que navegan a menudo cerca de la costa o en zonas portuarias, este tipo de solución puede ser aún más importante.

La seguridad sigue siendo la máxima prioridad para la Guardia Costera

Sin embargo, la introducción de sistemas de baterías plantea nuevos retos técnicos, sobre todo en lo que respecta a la gestión del riesgo de incendio y a la seguridad de los sistemas eléctricos. Por eso, la medida italiana se adoptó bajo un régimen de «equivalencia», de conformidad con el Convenio SOLAS y la Directiva 2009/45/CE. Este procedimiento permitió evaluar una tecnología que aún no está regulada por un marco normativo internacional o de la UE dedicado específicamente al uso de baterías en el sector marítimo.

Por eso, se prestó especial atención a la prevención de incendios y a la evaluación general de riesgos relacionada con el sistema de almacenamiento de energía.

guardia costera

El papel de las directrices de la EMSA

A falta de una normativa internacional armonizada, la Guardia Costera italiana adoptó un enfoque basado en la evaluación de riesgos, siguiendo las directrices elaboradas por la Agencia Europea de Seguridad Marítima ( EMSA). Las directrices de la EMSA se elaboraron en colaboración con los Estados miembros más avanzados en la adopción de tecnologías de energía alternativa, entre ellos Italia.

Este enfoque permite abordar la integración de nuevas tecnologías caso por caso, teniendo en cuenta las características de la nave, la configuración de la planta, los modos de funcionamiento y los sistemas de seguridad.

Un ejemplo a seguir

La experiencia adquirida con la primera unidad autorizada nos lleva ahora a dar un paso más: definir unas instrucciones técnicas más detalladas para los barcos italianos que quieran usar baterías, combustibles alternativos y otras tecnologías de cero emisiones. La Guardia Costera está trabajando en la elaboración de estas nuevas directrices en colaboración con organizaciones reconocidas y partes interesadas del sector, como astilleros y armadores. El objetivo es crear un marco técnico más claro para quienes quieran invertir en nuevas tecnologías energéticas.

La disponibilidad de directrices específicas también podría tener un impacto significativo en el tiempo que se tarda en aprobar nuevos proyectos. La falta de procedimientos establecidos puede suponer, de hecho, un factor de incertidumbre para los astilleros y los armadores que quieran desarrollar buques con sistemas energéticos innovadores. Por otro lado, unas directrices técnicas uniformes permitirían definir de antemano los requisitos, las inspecciones y los criterios de seguridad. El resultado esperado es una reducción de las incertidumbres burocráticas y una mayor previsibilidad en cuanto a los plazos de autorización, lo que beneficiaría tanto a los operadores privados como a la Administración del pabellón.

La transición energética del transporte marítimo

La prueba italiana forma parte de un proceso de transformación más amplio dentro del transporte marítimo. Los buques son un componente esencial de la red de transporte mundial y operan en un mercado internacional muy competitivo. Por eso, la introducción gradual de fuentes de energía con menor impacto medioambiental debe ir de la mano de la definición de condiciones operativas y normativas que garanticen la seguridad y la competitividad. Las baterías son una de las tecnologías disponibles en este proceso, junto con los combustibles alternativos y otras soluciones para reducir las emisiones.

La medida adoptada para la primera unidad italiana no es, por tanto, un caso aislado. Está previsto que la autorización se amplíe a otros barcos, y la elaboración de nuevas instrucciones técnicas podría facilitar cada vez más la adopción de sistemas de baterías. Para el sector marítimo italiano, esto supone un gran paso adelante: contar con un marco técnico más definido puede fomentar la inversión y el diseño de nuevos buques, al tiempo que reduce el riesgo asociado a la introducción de tecnologías relativamente nuevas.

Conclusión

La experiencia de la Guardia Costera italiana demuestra cómo se puede abordar la introducción de baterías en el sector marítimo siguiendo un proceso basado en la evaluación de riesgos y la equivalencia de las normas de seguridad. El primer proyecto autorizado ha aportado una experiencia concreta que ahora se puede convertir en un marco técnico más estructurado. Por eso, la futura publicación de directrices específicas sobre baterías, combustibles alternativos y tecnologías de cero emisiones supone un paso importante para acelerar la transición energética de la flota italiana.

El reto será mantener el equilibrio necesario entre innovación, seguridad y competitividad; un equilibrio que, con procedimientos más claros y criterios técnicos comunes, podría permitir que el sector naval y marítimo italiano adopte más rápidamente las tecnologías energéticas del futuro.

La transición energética de la Guardia Costera – Preguntas frecuentes

La primera medida la dictó en febrero de 2025 el Mando General de las Autoridades Portuarias – Guardia Costera contra un buque con bandera italiana.

El objetivo era comprobar si era viable usar baterías en lugar de la generación de energía diésel, manteniendo al menos los mismos niveles de seguridad que exigen las soluciones convencionales.

El uso de sistemas de almacenamiento de energía puede reducir la dependencia de los generadores diésel, lo que aporta ventajas en cuanto al consumo de combustible, las emisiones y los niveles de ruido, sobre todo durante las operaciones que requieren energía eléctrica sin utilizar la propulsión principal.

Actualmente, no existe ningún marco normativo internacional ni de la UE dedicado específicamente al uso de baterías en el sector marítimo. Por eso, la autorización italiana se basó en el principio de equivalencia y en la evaluación de riesgos.

La Guardia Costera también se refirió a las directrices elaboradas por la EMSA junto con los Estados miembros, prestando especial atención a la prevención de incendios y a la seguridad general del sistema.

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