Tom McClean es un aventurero, en la medida en que aún es posible serlo en estos días. Abandonado en un orfanato cuando era niño comienza su carrera militar y durante diez años, muchos de los cuales pasados en Borneo, fue un paracaidista de la SAS. De vuelta a casa en Escocia, comenzò a hacer una vida civil, pero siempre manteniendo viva la pasiòn por las empresas particulares.


La más espectacular de sus empresas, sin embargo, fue la última: Tom McClean construyò una ballena de 60 pies de hierro y planea usarla para cruzar el océano de nuevo. El barco-ballena, que por supuesto se llama Moby es casi de 8 metros de altura y tiene sólo la forma de un cachalote, incluyendo la capacidad de rociar un chorro de agua del dorso. Moby, diseñada y construida por el mismo McClean después de que algún ingeniero naval contratado para ayudar se acercó y le dijo que estaba haciendo una locura, está lista desde hace veinte años. Se hizo una prueba de conducción en torno a la costa británica en los años 90, y desde entonces espera en las Highlands escocesas a un prestamista para lidiar con el Atlántico. McClean ha decidiò equiparla con un motor eléctrico y contar con el impacto ecenogràfico que puede tener para tratar de dar un toque más “comercial” a su idea, con la esperanza de que las organizaciones como Greenpeace decidan ayudarlo. Pero mientras tanto, se queda tranquilo en las orillas del lago de Loch a proponer aventuras de todo tipo a los clientes de su centro de actividades recreativas.
